Omar
Sánchez
Esclavo de Nuestro
Señor Jesucristo
Apóstol a las Iglesias
Rey y Sacerdote
Mediante Nuestro Señor Jesucristo

MATEO-OMAR
CAPÍTULO 23
El Señor acusa a Ministros y
Pastores
1 Entonces habló el Señor a la
gente y a sus discípulos, diciendo:
2 En la cátedra del Seminario se
sientan los Ministros y los Pastores.
3 Así que, todo lo que os digan
que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque
dicen, y no hacen.
4 Porque atan cargas pesadas y
difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos
ni con un dedo quieren moverlas.
5 Antes, hacen todas sus obras
para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus presentaciones, y extienden
las oraciones en sus mantos;
6 y aman los primeros asientos
en las cenas, y las primeras sillas en los templos,
7 y las salutaciones en las
plazas, y que los hombres les llamen: Maestro, Maestra.
8 Pero vosotros no queráis que
os llamen Maestro; porque uno es vuestro Maestro, el Mesías, y todos vosotros
sois hermanos.
9 Y no llaméis padre vuestro a
nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos.
10 Ni seáis llamados maestros;
porque uno es vuestro Maestro, el Mesías, llamado el Cristo.
11 El que es el mayor de
vosotros, sea vuestro siervo.
12 Porque el que se enaltece será
humillado, y el que se humilla será enaltecido.
13 Mas ¡ay de vosotros, Ministros
y Pastores, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los
hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.
14 ¡Ay de vosotros, Obispos y Sacerdotes,
hipócritas! porque devoráis las casas de las viudas, y como pretexto hacéis
largas oraciones; por esto recibiréis mayor condenación.
15 ¡Ay de vosotros, Rabinos y Ancianos,
hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un discípulo, y una vez
hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.
16 ¡Ay de vosotros, guías ciegos!
que decís: Si alguno jura por el templo, no es nada; pero si alguno jura por el
dinero del templo, es deudor.
17 ¡Insensatos y ciegos! porque
¿cuál es mayor, el dinero, o el templo que santifica al dinero?
18 También decís: Si alguno jura
por el altar, no es nada; pero si alguno jura por la ofrenda que está sobre él,
es deudor.
19 ¡Necios y ciegos! porque ¿cuál
es mayor, la ofrenda, o el altar que santifica la ofrenda?
20 Pues el que jura por el altar,
jura por él, y por todo lo que está sobre él;
21 y el que jura por el templo,
jura por él, y por el que lo habita;
22 y el que jura por el cielo,
jura por el trono de Elohím al que llamáis Dios, y por aquel que está sentado
en él.
23 ¡Ay de vosotros, Ministros y
Pastores, hipócritas! porque diezmáis la ganancia y el salario y el regalo, y
dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto
era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello.
24 ¡Guías ciegos, que coláis el
mosquito, y tragáis el camello!
25 ¡Ay de vosotros, Obispos y Sacerdotes,
hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro
estáis llenos de robo y de injusticia.
26 ¡Pastor ciego! Limpia primero
lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio.
27 ¡Ay de vosotros, Rabinos y Ancianos,
hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la
verdad, se muestran hermosos, mas por dentro están llenos de huesos de muertos
y de toda inmundicia.
28 Así también vosotros por fuera,
a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de
hipocresía e iniquidad.
29 ¡Ay de vosotros, Ministros y
Pastores, hipócritas! porque edificáis los sepulcros de los profetas, y
adornáis los monumentos de los justos,
30 y decís: Si hubiésemos vivido
en los días de nuestros padres, no hubiéramos sido sus cómplices en la sangre del
Señor.
31 Así que dais testimonio contra
vosotros mismos, de que sois hijos de aquellos que mataron al Mesías.
32 ¡Vosotros también llenad la
medida de vuestros padres!
33 ¡Serpientes, generación de
víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación del infierno?
34 Por tanto, he aquí yo os envío
profetas y sabios y siervos; y de ellos, a unos mataréis y encarcelaréis, y a
otros azotaréis en vuestras iglesias, y perseguiréis de ciudad en ciudad;
35 para que venga sobre vosotros
toda la sangre justa que se ha derramado sobre la tierra, desde la sangre del
primer justo hasta la sangre del postrer justo a quien matasteis entre el
templo y el altar.
36 De cierto os digo que todo
esto vendrá sobre esta generación.
Lamento del Señor sobre la Iglesia
37 ¡Iglesia, Iglesia, que matas a
los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar
a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no
quisiste!
38 He aquí vuestra casa os es
dejada desierta.
39 Porque os
digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el
nombre del Señor.